veintisiete

        pensaba en la facilidad con que solemos caer en el olvido
        y entonces pensaba en el privilegio del poder caer en el olvido
        o sea en la posibilidad de poder olvidarte aunque sea por un rato nada más
        de que todo afuera sigue igual a pesar de uno
de vos y Ramón
        y a veces basta y no es poco con esa playa y ese mar y esa arena y ese viento y ese horizonte casi para vos sólo y ese sol a pleno y ese silencio que sube del fondo de las aguas arrastrando rumores dispersos de tiempos y tiempos
        y basta con poder dibujar nomás círculos en la arena o escribir tu nombre o simplemente seguir los primeros pasos de Ramón
        y basta con poder elegir las horas y minutos justos para mirar los atardeceres y tomarse ese tiempo
        y podés llegar a poner todo el cuidado
        y todo el miedo en resguardar como en el hueco de las manos ese pedazo de soledad y universos propios apretujados bajo el sol
        y hasta podés evitar levantar los ojos
para no ver demasiado lejos y condenar la memoria
        y por ahí sin buscarlo
        la gaviota que se levanta soberbia y un perro que persigue que ladra y que no llega y no puede llegar y no va a llegar nunca
        y aquella que escapa al sol y el mar y el espacio y la brisa de los tiempos que guardan su aventura
        la libertad que gana pienso
        la libertad volando siempre más lejos
        y era así que se me ocurría aquello acerca del olvido
        y fue así que pensé en Rodolfo
        qué poca distancia media a veces entre dar un paso atrás definitivo donde guardar el privilegio de ese universo apretujado y abrir el hueco de la mano eligiendo siguiendo adelante sabiendo lo que
falta dejando y eligiendo
        y cuánta distancia media sin embargo entre retener el sol a plena piel y a plena sal y en recibirlo encadenado el propio sol encadenado buscando el rincón escaso donde colarse sorteando los muros y las rejas y los gendarmes como una visita furtiva semanal como un complicado más un subversivo más sin poder elegir las horas y los minutos justos y poder tomarse ese tiempo

        pensaba en la facilidad con que solemos caer en el olvido
        es entonces que reclamo la memoria.-