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siete
aquella primavera al comenzar
vos y yo
este otoño que continuamos de forma
diferente
que nos encuentra trasladando el tiempo
uniendo aquel de flores nuevas
con este tiempo de hojas secas
sin que la vida misma nuestra la de cualquiera
fuera así precisamente
ni el color total de aquellas flores nuevas
ni la aparente tristeza gris de estas hojas
secas
siendo la vida un tanto más imperfecta
real
menos simbólica
siendo vos y yo desde aquél día
de charlar juntos tirados en el suelo
imaginando un poema
construyendo un poema
intentando descubrir aquello que nos era
común a ambos
comenzando juntos el camino
aceptando un poco el desafío de lo
que iba a pasar mañana
impregnándolo todo los recuerdos
del ayer
riendo vos y yo ahora mismo
durmiendo juntos en el suelo
comiendo juntos en el suelo
sembrando las semillas que deseamos vengan
en flor
metidos en la imperfección de la
vida y de nuestras cosas cotidianas
más real que algún poema suelto
hecho verdad
hecho rodar
como a veces pretendemos
buscando demostrar que el mundo que
"si fue ya no será una porquería"
no será porque estamos solamente
vos y yo
sino porque están además éste
aquél el de al lado el de enfrente
aquél que conocemos y que no conocemos
aquél que pasa caminando a nuestro
lado
muchas veces indiferente él y también
nosotros
conociendo lo que falta para limarle todas
esas gruesas imperfecciones a esta vida
nuestra
a esta vida de aquellos
a esta vida de todos
conociendo (no por tener todavía
muy metidos los pies en el barro y en la
mierda) las cosas sucias que a diario se
ocultan tras la vidriera aparatosa del televisor
que intenta empañarnos la felicidad
en la figura de dos niños tomados
de la mano
pretendiendo meter bien los pies adentro
de ese barro y esa mierda y transformarla
que es esta realidad
esta vida nuestra
esta vida de aquellos
esta vida de los desterrados de la vida
diciendo esto por dudar si a todos les tocó
(no digo nos tocó por conocer el
privilegio) la vida realmente
o si la vida es esto.-
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