ocho

Gordo ¡presente!
¡hasta la victoria siempre!


        la idea de la muerte que la pensás lejana
        esa muerte diaria con olor a balas o a picana o a miseria larga
        la idea por momentos ausente en las contínuas idas y venidas
        olvidada tras la bronca o la alegría (la alegría que pretendés mentirle tantas veces a la vida por que la considerás necesaria condición militante)
        dejada para pensar mejor mañana o para prepararse mejor mañana
        esa muerte no oscura no rebuscada de los discursos metafísicos
        esa muerte no deseada porque querés llegar
        esa muerte cotidiana a pesar tuyo
        esa muerte se te presenta así de repente en una inesperada noticia
        un tiroteo un herido un nombre conocido un hospital pasan los días otra noticia un horario un adiós un recuerdo y una pena
        así de esta manera jodida
        de esta posibilidad diaria
        pensás en la cercanía de la muerte
        porque viene cargada de algunos recuerdos del cumpa que cayó
        aquel Gordo que iba a estudiar a la pensión tan en otra cosa como vos
        el que encontraste en las primeras manifestaciones de estudiantes cuando comenzaste a tantear un poco la cosa ésta en la que andás descubriendo tal vez como él la historia de tu pueblo
        aquél con el que charlaste cuando unieron las ganas de hacer algo más
        el de la risa grande
        el de los adoquines contra las vidrieras con toda esa fuerza de gordo bueno
        aquél que no conociste mucho y por supuesto sólo esto
        que anduvo por otros lados distintos
        aquél que encontraste unos días antes en un micro en el que venías tratando de no mirar para
no saber donde bajaba
        aquel Gordo es el de esta noticia que te cuento
        es el recuerdo que te trae la idea más concreta de la muerte.-